RECLAMAN POLÍTICAS PÚBLICAS SUSTENTABLES EN MATERIA DE SALUD MENTAL

En un escenario marcado por la incertidumbre económica y el deterioro de las condiciones de vida, el presidente del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, Pablo Della Savia, advierte sobre la urgencia de abordar el malestar social sin caer en la patologización individual. Un reclamo contundente por mayor presencia estatal, presupuesto en prevención y una psicología comprometida con la realidad.
La crisis económica, la pérdida de poder adquisitivo y el desmoronamiento de las expectativas de futuro no solo impactan en el bolsillo de los ciudadanos: están calando hondo en la estructura emocional de la sociedad. Así lo advirtió con firmeza Pablo Della Savia, presidente del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la provincia de Buenos Aires (ColPsiBA), en una reveladora entrevista concedida al programa El Enfoque Provincial (Keops FM 90.1, La Plata). Con una premisa tan contundente como irrefutable, el profesional sintetizó el dilema actual: "No hay salud mental sin derechos. Salud mental también es llegar a fin de mes".
Durante la conversación con el periodista Martín López Lastra, el titular de ColPsiBA puso sobre la mesa un debate fundamental para el tiempo presente: la imposibilidad de desligar el bienestar psicológico individual del contexto socioeconómico en el que las personas intentan desarrollar sus vidas. La imposibilidad de proyectar, la zozobra cotidiana y el acorralamiento presupuestario en los hogares actúan como detonantes directos de altos niveles de angustia y ansiedad que desbordan las consultas profesionales.
El peso del contexto: más allá de la clínica individual
Para Della Savia, las condiciones objetivas de vida —el acceso a la vivienda, a la alimentación, al trabajo digno y al ocio— constituyen la base indispensable de la estabilidad emocional. En ese marco, señaló que no se necesita ser un especialista para comprender el impacto subjetivo del deterioro social. "No tenés que ser un psicólogo para darte cuenta de la diferencia entre comenzar la semana pensando en compartir un momento con la familia o preocupado por cómo conseguir alimentos hasta fin de mes", ejemplificó durante la entrevista.
El referente de los psicólogos bonaerenses alertó, además, sobre un riesgo latente en la práctica actual: la tendencia a "psicologizar" o patologizar problemas cuyo origen es eminentemente estructural y colectivo. Cuando las herramientas de subsistencia fallan, la respuesta emocional lógica no puede catalogarse apresuradamente como una afección psiquiátrica.
A modo de ilustración, el presidente de la entidad bonaerense planteó una situación cotidiana en el contexto actual: una persona que pierde su empleo y se ve imposibilitada de sostener las necesidades básicas de su núcleo familiar atravesará, sin dudas, un profundo proceso de tristeza, frustración y angustia. Sin embargo, precisó que interpretar ese sufrimiento automáticamente como un "cuadro depresivo" patológico implica invisibilizar la causa real del problema, desplazando la responsabilidad del sistema hacia el individuo.
De las secuelas de la pandemia a la vulnerabilidad actual
El incremento en la demanda de atención en salud mental no es un fenómeno aislado, sino que arrastra un arrastre histórico reciente. Della Savia recordó que las secuelas del período pandémico continúan manifestándose en la población. Aquella experiencia extraordinaria transformó radicalmente la vida cotidiana e introdujo mutaciones de fondo en las dinámicas de vinculación social, destacándose la explosión en el uso de pantallas y la consiguiente alteración de los lazos interpersonales.
Sin embargo, el escenario post-pandemia no encontró un terreno de recuperación, sino que se vio complejizado por la profundización de las dificultades económicas. A las huellas emocionales del aislamiento se le sumaron la precariedad laboral y la pérdida generalizada de la calidad de vida, un combo que amplifica los factores de vulnerabilidad en amplios sectores de la población.
Prevención del suicidio y el rol insustituible del Estado
Uno de los momentos más críticos del diagnóstico de Della Savia estuvo centrado en la prevención del suicidio y el abordaje de las situaciones de crisis de alta vulnerabilidad. El titular de ColPsiBA fue categórico al señalar que la atención especializada es solo una cara de la moneda; la otra indispensable está constituida por las políticas públicas de contención y la presencia sostenida del Estado.
En este punto, el especialista advirtió sobre las graves consecuencias que generan los recortes presupuestarios y la desinversión en el área de salud pública. La falta de recursos, el desmantelamiento de equipos profesionales y la escasez de campañas de difusión impactan de forma directa en dispositivos esenciales de asistencia primaria.
"El teléfono deja de estar 24 horas disponible", denunció Della Savia al describir cómo la reducción de personal debilita la capacidad de respuesta inmediata ante líneas de ayuda y contención telefónica en momentos de emergencia. Para el dirigente profesional, la prevención exige presupuestos adecuados, estabilidad para los trabajadores de la salud y una voluntad política clara de sostener la red asistencial pública.
Rumbo a un compromiso histórico
Frente a este panorama, el Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires se proyecta hacia un hito institucional clave. Della Savia anticipó que la institución se encuentra organizando un gran Congreso de Psicología para junio de 2027 en la ciudad de Mar del Plata, fecha en la que el organismo celebrará los 40 años de su constitución.
Más allá del motivo celebratorio, el encuentro buscará redefinir el rol de la disciplina frente a los desafíos contemporáneos. La meta central será recuperar los principios fundacionales del Colegio y bregar por el ejercicio de una profesión profundamente articulada con la realidad social.
El congreso apuntará a consolidar "una psicología comprometida con la sociedad y con su tiempo, y con profesionales críticos de la sociedad", resumió Della Savia. En tiempos donde el malestar parece privatizarse tras las puertas de los consultorios, la voz institucional de los psicólogos bonaerenses busca reubicar el debate en el espacio público: la salud mental no es un bien suntuario ni un asunto estrictamente individual, sino un derecho humano fundamental indisolublemente ligado a la justicia social.